En primer lugar, es necesario lavarse las manos.

Colocar al bebé sobre una toalla o preferentemente un cambiador lavable. Desabrochar y retirar el pañal dejándolo fuera del alcance del bebé.

Limpiar los genitales de adelante hacia atrás, siempre en dirección al ano y no al revés, para evitar traer microbios que se encuentran en las heces hacia el área genital (sobre todo en las niñas).

Utilizar un algodón embebido en óleo calcáreo y eliminar la materia fecal. Prestar especial atención a los pliegues. Volver a repetir este paso hasta que las nalgas del bebé queden limpias.

Los genitales en las niñas se deben limpiar sólo en la parte externa de los labios con un algodón embebido en óleo calcáreo, de adelante hacia atrás. Nunca intentar limpiar el interior de la vulva.

En los niños nunca tratar de retraer el prepucio ya que se puede lesionar y es otra zona que se limpia naturalmente. En el caso de bebés sin circuncidar, usualmente, no se podrá retraer el prepucio por varios meses o hasta años. Pero en los circuncidados, el área presentará un color rojo intenso y estará dolorida. Por ello, procurar mantener una pequeña cantidad de ungüento a base de Vaselina sólida en el pene para que no se adhiera al pañal cuando tenga que cambiarlo.